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Tema de la semana · Regulación y gobernanza

La gobernanza de la IA entra en una nueva fase: el poder se desplaza hacia los Estados

El poder sobre la IA se desplaza hacia los Estados: una orden gubernamental corta el acceso a un modelo, los controles de exportación y las investigaciones estatales aprietan a los laboratorios y emergen propuestas de propiedad pública. La pregunta de la semana —quién manda sobre la IA— se inclina esta semana del lado de los gobiernos.

Estas dos últimas semanas han dejado una conclusión clara: las decisiones con mayor impacto sobre la IA no han venido de los laboratorios, sino de los gobiernos.

Anthropic publicó Fable 5 y, menos de una semana después, el Gobierno de Estados Unidos impuso controles de exportación sobre ese modelo y sobre Mythos 5 para todos los ciudadanos extranjeros, tanto dentro como fuera del país, e incluso para empleados de la propia compañía. La medida, justificada por motivos de seguridad nacional que no se hicieron públicos, obligó a suspender el acceso de forma inmediata.

Más allá de su efecto inmediato, la decisión evidenció que un Estado puede determinar de un día para otro quién puede utilizar un modelo de frontera y quién no. El mercado reaccionó enseguida. Cohere, la empresa canadiense especializada en modelos de lenguaje para el entorno empresarial, asegura haber recibido un fuerte aumento de consultas por parte de gobiernos e inversores interesados en alternativas a los proveedores estadounidenses.

El caso de Anthropic tampoco fue aislado. OpenAI recibió una citación de varios fiscales generales estatales en el marco de una investigación sobre la seguridad de ChatGPT, en un momento especialmente sensible para la compañía, que prepara su salida a bolsa. A ello se sumó la demanda presentada por el fiscal general de Florida tras dos tiroteos cuyos presuntos autores habrían utilizado el chatbot durante la planificación de los ataques. Son actuaciones de naturaleza distinta, una vinculada a la seguridad nacional y otra a la protección del consumidor, pero ambas reflejan un mayor nivel de intervención pública sobre los grandes desarrolladores de IA.

Esta dependencia empieza a generar inquietud fuera de Estados Unidos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, interpretó las restricciones como una advertencia sobre el riesgo de depender de un único proveedor: «Nunca es buena idea tener una sola opción». El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la medida de «estrictamente nacionalista» durante el G7 de Evian y defendió que las democracias compartan el acceso a la IA más avanzada y coordinen su regulación. En paralelo, Sam Altman propuso la creación de un foro internacional que establezca estándares comunes para evaluar los modelos, analice sus riesgos de forma independiente y ayude a evitar marcos regulatorios incompatibles entre países.

En otro ámbito, aunque también desde la esfera pública, la propuesta más ambiciosa sigue siendo la del senador Bernie Sanders: crear un fondo de propiedad pública sobre las grandes empresas de IA, financiado mediante un gravamen único del 50 % sobre sus acciones. Según sus estimaciones, ese fondo alcanzaría un valor cercano a los siete billones de dólares y permitiría distribuir un dividendo anual superior a 1.000 dólares por ciudadano. La iniciativa está lejos de convertirse en ley, aunque Donald Trump se mostró receptivo en términos generales y OpenAI ya había planteado ideas en una dirección similar.

El balance es que las principales palancas de poder sobre la IA, desde los controles de exportación hasta las investigaciones regulatorias o las propuestas para redistribuir el valor económico generado por esta tecnología, están hoy, en gran medida, en manos de los gobiernos.

La cuestión ya no es si el Estado intervendrá en el desarrollo de la IA, sino cómo ejercerá ese poder y dónde situará sus límites. Ese equilibrio sigue abierto y será uno de los factores que marcarán la evolución del sector en los próximos años.

Claves de la semana

2 claves

01 · Tecnología e infraestructura

El poder eléctrico de la IA: red, nuclear y centros de datos

El mando sobre la IA tiene una base física: quien controla la electricidad, la energía nuclear y los centros de datos condiciona quién puede entrenar y desplegar IA a escala.

La Comisión Federal Reguladora de Energía de EE. UU. (FERC) ha pedido esta semana a seis operadores regionales que aceleren la conexión de nuevos grandes consumidores eléctricos, sobre todo centros de datos, a una red que, según reconoce la propia agencia, «no se construyó para el ritmo y la escala de demanda» que está generando la IA. Al mismo tiempo, la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) ha anunciado una reforma de su sistema de licencias para facilitar la construcción de nuevas centrales eléctricas.

Las dos decisiones apuntan en la misma dirección: el principal cuello de botella para la IA ya no está solo en los chips o en los modelos, sino también en la electricidad. Entrenar y operar modelos a gran escala requiere un suministro abundante, estable y disponible cuando se necesita. Si la red no puede absorber esa demanda o la nueva capacidad de generación tarda años en entrar en funcionamiento, el crecimiento se frena. Tener el mejor modelo sirve de poco si no hay suficiente energía para ponerlo en marcha.

La magnitud del problema es considerable. PJM, el mayor operador de red de Estados Unidos, tarda actualmente cerca de ocho años en conectar nueva capacidad de generación. Además, en 2025 quedaron paralizados proyectos de centros de datos valorados en 150.000 millones de dólares por las limitaciones de la red. En este contexto empieza a ganar fuerza otra estrategia: hacer más flexible el consumo. Un estudio de la Universidad de Princeton para PJM, financiado por Google, concluye que un centro de datos dispuesto a reducir temporalmente su demanda apenas un 0,25 % del tiempo, unas 22 horas al año, podría conectarse varios años antes y liberar hasta 76 gigavatios de capacidad, aproximadamente el 5 % de la red eléctrica estadounidense. Como resume Josh Parker, director de sostenibilidad de Nvidia: «La flexibilidad es el puente entre la enorme demanda de IA y los límites inmediatos de la red».

La pregunta ya no es solo qué modelo de IA utilizar, sino si habrá electricidad suficiente, y cuándo, para hacerlo crecer.

02 · Sociedad y trabajo

Quién responde por el empleo en la era de la IA

Mandar sobre la IA implica responder por sus efectos: quién construye las herramientas que podrían desplazar empleo cualificado y quién asume o financia su coste social.

La pregunta de fondo ya no es solo cuánto empleo cualificado podría desplazar la IA, sino quién asumirá las consecuencias. Anthropic anunció esta semana una inversión inicial de 200 millones de dólares para investigar el impacto económico de esta tecnología, mientras que su cofundador y CEO, Dario Amodei, defendió que tanto el reparto de sus beneficios como el apoyo a los trabajadores afectados no pueden recaer únicamente en la industria.

El anuncio es relevante porque refleja un reconocimiento explícito del problema. Sin embargo, también apunta a un reparto de responsabilidades en el que las empresas que desarrollan estos modelos sitúan al sector público como principal responsable de gestionar sus consecuencias.

Una entrevista publicada por Platformer con Eugenia Kuyda, fundadora de Replika, aporta otra perspectiva: la de una emprendedora que habla con inusual franqueza sobre los costes potenciales de las herramientas que su propia empresa desarrolla. El contexto lo completa Molly Kinder, de Brookings, quien anticipa un messy middle: un periodo prolongado y «políticamente explosivo» en el que la pérdida de empleo afectaría sobre todo a trabajadores cualificados y bien remunerados, no a los colectivos tradicionalmente más vulnerables.

En conjunto, emerge un patrón consistente. La industria reconoce el riesgo, financia su estudio y plantea que el coste de mitigarlo se distribuya más allá de las empresas que impulsan esta transformación. ¿Será políticamente sostenible ese reparto de responsabilidades cuando ese messy middle deje de ser una hipótesis y empiece a materializarse?.

En el radar

7 entradas

01 Regulación y gobernanza

El Pentágono usa IA para redactar los informes que exige el Congreso

El Departamento de Defensa de EE. UU. está utilizando herramientas de IA generativa para elaborar los cientos de informes sobre seguridad nacional que debe remitir cada año al Congreso. Según sus responsables, un documento que antes requería alrededor de 200 horas de trabajo puede completarse ahora en unas cinco. Este cambio tiene una relevancia que va mucho más allá de la tecnología. Los informes al Congreso constituyen uno de los principales mecanismos de supervisión democrática sobre la actuación del poder ejecutivo en materia de defensa. Que el organismo sometido a ese control utilice IA para elaborarlos, sin que el Congreso haya definido o validado el marco para hacerlo, introduce un nuevo elemento de opacidad en un proceso concebido precisamente para garantizar la rendición de cuentas.

Fuente: ars-technica-ai.

02 Modelos y productos

Adobe integra asistentes de IA conversacionales en Photoshop y Creative Cloud

Adobe está integrando asistentes conversacionales basados en IA en las aplicaciones de Creative Cloud (su plataforma integral que incluye más de 20 aplicaciones profesionales de escritorio, web y móviles), comenzando por Photoshop, según ha anunciado la propia compañía. Cada uno actuará como un especialista en la herramienta correspondiente, un “agente creativo conversacional” en palabras de Adobe, capaz de asistir en las tareas propias de cada aplicación.

Es una funcionalidad, pero también un cambio de enfoque para los equipos de diseño y producción. La IA deja de incorporarse mediante herramientas externas y pasa a integrarse directamente en el núcleo del flujo de trabajo creativo, dentro de las aplicaciones que estos profesionales ya utilizan a diario.

Fuente: the-verge-ai.

03 Empresa y mercado

Salesforce acuerda comprar Fin por unos 3.600 M$

Salesforce ha acordado adquirir Fin, compañía especializada en agentes de IA para atención al cliente, por aproximadamente 3.600 millones de dólares. El producto central de Fin, AI Agent, gestiona consultas por chat, correo, WhatsApp, SMS, teléfono y Slack. La operación refuerza la apuesta de Salesforce por posicionarse como proveedor de referencia en IA empresarial, un segmento en plena consolidación.

Fuente: bloomberg-technology.

04 Empresa y mercado

SpaceX avanza en la compra de Cursor por 60.000 M$

SpaceX confirmó en un expediente regulatorio que completará la adquisición de Cursor, la startup de programación asistida por IA, por 60.000 millones de dólares, con cierre previsto en el tercer trimestre de 2026. La compañía tenía como alternativa abonar 10.000 millones por una colaboración menor. La operación reposiciona a SpaceX como rival directo de Anthropic y OpenAI en el segmento de herramientas de desarrollo con IA, un mercado en el que las tres compañías compiten por atraer a los equipos de ingeniería de las grandes corporaciones.

Fuente: ap-technology.

05 Modelos y productos

Z.ai libera GLM-5.2, posiblemente el modelo abierto de solo texto más potente

El anuncio de GLM-5.2, el nuevo modelo abierto de inteligencia artificial de la startup china Zhipu AI (Z.ai), pasó inicialmente como otra presentación ambiciosa más. Sin embargo, las evaluaciones independientes que han ido apareciendo desde entonces están respaldando muchas de las promesas de la compañía. Su rendimiento se sitúa sorprendentemente cerca del de los modelos propietarios más avanzados de OpenAI y Anthropic, algo que hasta hace poco parecía fuera de alcance. Si esta tendencia se confirma, podríamos estar ante un punto de inflexión en la evolución de la IA abierta.

Fuente: simon-willison.

06 Aplicaciones y productividad

Google reinventa la búsqueda integrando IA en su núcleo

Google ha reinventado su buscador al integrar Gemini mediante el Modo IA, convirtiéndolo en un asistente capaz de comprender consultas complejas y ofrecer respuestas conversacionales más precisas. Además de procesar texto, imágenes y vídeos en una misma búsqueda, incorpora asistencia integrada en Chrome, funciones autónomas para ejecutar tareas como comparar precios o rellenar formularios, y respuestas enriquecidas con resúmenes, gráficos y enlaces a fuentes relevantes sin necesidad de salir de la página. La gran incógnita ahora es qué papel jugarán el SEO y el SEM en un entorno donde la IA responde antes de que el usuario llegue a hacer clic.

Fuente: bloomberg-technology.

07 Tecnología e infraestructura

SoftBank lanza un servicio de ciberdefensa con «parches» de OpenAI

SoftBank Group lanza en Japón un servicio de ciberseguridad basado en tecnología de OpenAI que promete detectar y parchear vulnerabilidades en tiempo real, dirigido a unas 3.000 empresas de infraestructuras críticas. Su consejero delegado, Masayoshi Son, describió la exposición del país a los ciberataques como una «crisis». El servicio opera a través de una empresa conjunta al 50 % entre SoftBank y OpenAI, y señala la entrada de los grandes conglomerados tecnológicos en el mercado de seguridad gestionada, con modelos de IA como capa de detección y respuesta.

Fuente: ap-technology.

Alertas

2 alertas

IA responsable

Kansas City impulsa el reconocimiento facial en autobuses: seguridad frente a privacidad

La KCATA, responsable del transporte público en el área de Kansas City, quiere incorporar sistemas de reconocimiento facial basados en inteligencia artificial en una treintena de autobuses. La medida pretende detectar tanto a personas con acceso restringido al servicio como a desaparecidos. Sus defensores consideran que reforzará la seguridad, pero organizaciones de derechos civiles advierten de que supone un importante riesgo para la privacidad.

Fuente: ap-technology.

Regulación y gobernanza

Justicia de EE.UU. pide retirar la demanda por contaminación contra el centro de datos de xAI

El Departamento de Justicia de EE. UU. ha pedido que se retire la demanda por contaminación atmosférica presentada contra xAI, la empresa de IA de Elon Musk, por la actividad de su centro de datos de 20.000 millones de dólares en Mississippi.

La demanda, impulsada por la NAACP y otras organizaciones, sostiene que la compañía puso en funcionamiento decenas de turbinas portátiles de gas natural sin los permisos medioambientales necesarios para abastecer el centro de datos. Los demandantes califican la zona afectada como una «zona de sacrificio» por el impacto que, según denuncian, soportan las comunidades cercanas.

El caso es relevante por dos motivos. El primero es que pone de manifiesto que la infraestructura necesaria para desarrollar IA a gran escala, especialmente el suministro energético, ya está generando conflictos regulatorios y ambientales. El segundo es su dimensión política. La decisión del Gobierno federal de respaldar a una empresa dirigida por un aliado cercano de la Administración anticipa cómo podrían resolverse este tipo de conflictos en el futuro. Mientras el Departamento de Justicia sostiene que xAI es una empresa «crítica para la economía», los demandantes consideran que se está intentando evitar que una gran tecnológica tenga que cumplir las mismas normas que el resto.

El debate de fondo va más allá de este caso. A medida que la IA requiera más centros de datos, más electricidad y más infraestructura, aumentarán también los choques entre el interés por acelerar su despliegue y las normas ambientales. La cuestión ya no es si esos conflictos aparecerán, sino qué prioridad darán los gobiernos al crecimiento tecnológico cuando entre en tensión con el cumplimiento de la regulación.

Fuente: ap-technology.

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